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Mi primer hijo, mi primer amor.

Publicado por Nathalie | 23 July 2015

 

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Hace poco estuve discutiendo con mi hermana sobre la diferencia que se siente entre tu primer hijo y el segundo. No quería ni mencionar la palabra diferencia, porque sólo las que tenemos más de un hijo sabemos que cuando amamos no existe diferencia alguna. Probablemente vaya a resultar un tanto contradictorio pero si necesito y tengo que agradecerle muchas cosas a mi primer hijo. Es por eso que me anime a hacerle una carta, para que el la lea cuando sea más grande y me entienda, sé que ahora es sólo un niño y no comprende porqué mamá ya no es entera y únicamente para el, tampoco entiende porque debe compartirme con alguien más y no entiende que mamá tiene mucho amor para los dos. El no entiende de tiempos, estuvo acostumbrado a tenerme sola para el, a no esperar y tener toda mi atención siempre.

Hola mi amor,

Siento la necesidad de escribirte porque hoy mientras cargaba a tu hermanito me pediste que vaya contigo a jugar y no pude, me miraste con esos hermosos ojos tuyos pero esta vez con un poco de pena y te fuiste. En la mañana, tu hermano amaneció embarrado hasta la espalda y mientras lo cambiaba (estaba calato) tu me pediste ir al baño porque te hacías la pichi. No supe que hacer, te explicaba que me esperes unos minutos porque estaba atendiendo a tu hermano y me moría de pena verte bailar y aguantarte. Menos mal llego la señora que nos ayuda y te llevo corriendo al baño. Me sentí muy mal, pero sé que este tipo de cosas suelen pasar cuando tienes más de un niño.

Quiero que sepas que te amo y siempre serás mi primer amor, el primero. Más no el único pero si el primero… Ahora a tus tres años no lo entiendes, pero confío que mientras pase el tiempo lo harás. No es poca cosa eh, te voy a contar porqué. Contigo aprendí (aunque suene a un repetido y muy usado cliché) a amar de la manera más pura, incondicional e infinita que existe. Es imposible dejar de amar a un hijo y yo te amaré a ti y a tu hermano hasta mi último suspiro y su caritas serán las últimas que vea en mi mente antes de cerrar mis ojos. Si, así de dramática (ya me conocerás con el tiempo) soy.

Tu (aqui viene otro cliché pero no encuentro otra manera de decirlo) me cambiaste. Nunca más fui ni volví a ser la misma Nathalie de antes (antes que tu nacieras), desde el día que me enteré que te esperaba mi chip cambio y me convertí en mamá. Cambiaste mi perspectiva de ver las cosas, me volviste en una mejor persona, en alguien más madura, con más responsabilidades, sacaste a relucir lo mejor de mi y mejoraste lo peor de mi. Aumentaste y redoblaste mi capacidad de amar, contigo siento que mi corazón se ensancho y llegué a pensar por un momento que en cualquier momento podría explotar.

Al convertirme en mamá me enseñaste tanto de la vida, que estoy segura que tu viniste no para aprender de mi sino yo de ti. Eres mi pequeño maestro y a la vez mi mayor reto. Eres la primera persona que he amado de la manera tan intensa y desmesurada que amo, eres la primera persona a la que he cuidado con mi vida entera y la primera persona a la que he puesto en mi lista de prioridades incluso antes que a mi misma. A veces creía sentirme hasta obsesionada porque no podía dejar de pensar en ti todo el día, era imposible hacerlo, podía pasarme horas de horas mirando como duermes y hasta incluso llenarte de besos hasta el cansancio. Hoy sé que puedo pensar en ustedes dos todo el tiempo, seguir mirándolos como duermen y aburrirlos de tantos apapachos y besos que les doy.

Ser el primer hijo tiene algunas desventajas, me agarraste primeriza y cometí varios errores contigo porque el día que tu naciste, nací yo como mamá y sabe Dios que nadie te enseña para eso. La maternidad es una de las cosas más difíciles y complejas que me ha tocado vivir, de lejos la mejor experiencia de mi vida y la más gratificante. Cuando tengas tus propios hijos me entenderás. Me equivoque y algunas veces fui muy permisiva, cometí el típico error que muchas primerizas cometen: el querer darte todo por ver esas adictivas sonrisas tuyas. A veces me daba pena decirte no y peor aún cuando me ponías esos ojitos y yo caía rendida. Felizmente ya aprendimos y estamos revirtiendo ese error. Hoy vienes y me dices “poooorfis” y aunque me de pena decirte NO y mantenerme en mi decisión, sé que es lo mejor para ti. Así que cuando eso suceda y de pronto mamá te parezca la bruja del cuento, recuerda que todo lo que yo haga para ustedes tiene un porqué y siempre (jamás lo dudes) será el bien de ustedes.

Tu hermanito vino a hacer muchos cambios, de pronto y de la nada, el mundo ya no gira en torno a ti, pero eso es bueno mi amor, porque crecerás entendiendo que tu no eres el ombligo del mundo y sabrás y serás consciente de las demás personas a tu alrededor. Me imagino que debe ser difícil para ti pero créeme que aunque ahora no parezca esta situación muy agradable a tu vista, créeme que lo será. Ademas tampoco es que no lo quieras para nada, ¿Cómo no quererlo? Ambos sabemos que tu hermanito es un amor y era imposible que caigas rendido a sus risitas y sus miradas. Todo el día, quieres abrazarlo, hacerle cariño y no te cansas de decirle “Lindo bebé”, te mueres por el y créeme mi cielo, el se muere por ti. Te sigue con la mirada a donde vas. El será más que tu hermano, será literalmente tu mejor amigo, compinche, compañero, tu eterno fan… y mientras tanto yo estaré aquí… derritiendome como un helado al sol por ustedes dos.

Me siento mal diciendo que eres mi primer amor, pero en ambos casos seas el primero o el segundo hijo tiene sus pros y contras. Verás mi cielo, tu como primer amor fuiste quien agrando mi corazón para que cuando llegué tu hermano encuentre suficiente amor para los dos. El llegó a mi vida para dosificar ese intenso amor que siento por ti, para hacerme recapacitar y darme cuenta ciertos errores que probablemente tu papi y yo estábamos cometiendo contigo y ha arreglarlos.  Tu eres y serás mi primer amor, mi primer hijo, mi primer error y acierto como madre, serás mi primer niño y mi primer adolescente, mi primer gran maestro de la vida, porque estoy más que segura que ni juntando todos mis años de estudio he aprendido tanto como lo hago contigo día a día.

Te amo mi primer amor. Gracias por tanto, jamás me voy a cansar de agradecerte lo mucho que has hecho y cambiado en mi.

 

 

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