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Las cesareadas también merecemos aplausos

Publicado por Nathalie | 17 October 2016

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¿Quién dijo que las mujeres que paren naturalmente son más mujeres o madres que las que lo hacen por cesárea?

¿Según quién? Yo sé, yo sé…todo lo natural es mejor, ¿no? Pero, eso no le da derecho a absolutamente nadie para desmerecer cualquier parto/decisión que no sea como la de uno. Yo tuve dos cesáreas, no me da vergüenza alguna decirlo, me siento bien conmigo misma, a pesar que quise que ambas sean naturales, pero entiendo que fue lo mejor que me ha pasado.

El otro día conversaba con una mamá que hace poco había dado a luz, le pregunté y “¿Qué fue? ¿Cesárea o natural?” Vi un cambio en su mirada, cierta vergüenza al responder: Cesárea. Inmediatamente, empezó a darme mil excusas del porqué había terminado en cesárea y eso me hizo acordar mucho a mi después que tuve a mi primer hijo. Le pregunté: ¿Y te sientes mal que haya sido cesárea? Ella se abrió emocionalmente conmigo y me dijo que sí, que la paso fatal no sólo el tema de recuperarse sino los benditos comentarios desatinados que tuvo que escuchar al respecto. Me contó que siempre quiso natural, que se había preparado, que imagino cómo sería su parto…y que fue una total desilusión y tuvo una sensación de fracaso cuando se enteró que tendría a su primer hijo por cesárea. Que incluso tuvo que escuchar el comentario de una señora que al hablar de la cesárea, le dijo “Ah, entonces todavía no has experimentado lo que es parir de verdad” ¡Qué fuerte, Dios mío! ¡Cuánta ignorancia junta! Terminé indignada de escuchar todo su relato, no sólo porque yo tuve dos hijos por cesárea sino porque sí, porque existen muchas personas que piensan igual que esa señora y no tienen reparos en decirlo para colmo de males.

A ti, querida mamá cesareada, déjame decirte que eres una campeona, una valiente y que debes de sentirte orgullosa de haberlo hecho. Que nunca te de vergüenza de la forma cómo hayas traído al mundo a la mejor bendición de tu vida. Qué injusto para nosotras, que uno de los mejores momentos de nuestras vidas como el nacimiento de un hijo, se vea opacado totalmente por comentarios tan de caverna como estos. No, no lo permitan nunca. Así tu misma hayas decidido elegir la cesárea porque te dio la gana, así te hayas preparado 9 meses en un parto natural y el desenlace haya sido una cesárea, lo hiciste de maravilla.

Es la estúpida competencia la que nos hace señalar con el dedo quién es mejor madre: que si diste de lactar o diste formula, si no te demoraste 20 horas de trabajo de parto y simplemente te echaste a esperar a que te saquen al hijo, que si te quedas en casa a trabajar o vas a trabajar y dejas a lo hijos…Me tienen podrida con lo mismo de siempre, dejen de juzgar que les juro que nadie les va a dar un premio por ser la mamá del año. Basta ya de señalar a otra mamá (que como tú), se desvive por sus hijos. Estoy realmente molesta e indignada que esta chica no pueda contar alegremente el mejor recuerdo de su vida. ¿Con qué derecho viene alguien a arrebatarte eso? 

Y claro que merecemos aplausos, porque el ser cesareadas, no es sinónimo de flojas o mariconas, tampoco de malas madres ni de mujeres débiles mucho menos. Una mujer cesáreada es cortada por la mitad prácticamente,  los riesgos de muerte son de 5 a 7 veces mayor que un parto natural, si como lo lees, muchas mujeres mueren día a día en su intento de dar vida. Además, como toda intervención las complicaciones existen desde el momento de la cesárea hasta después de ella. Sumado a ello, el dolor que sentimos después es terrible, algunas demoran incluso hasta dos meses para recuperarse y otras sienten dolor en la herida por mucho tiempo después, incluso años.

Antes de juzgar a alguien por haber dado a luz por cesárea, muérdete la lengua, porque uno no sabe lo de nadie y eso de escupir al cielo siempre termina cayéndote en la cara. De mariconas nada, esta cicatriz (aunque suene muy repetitivo), es de lejos el mejor recordatorio de lo valiente que soy. Al verla recuerdo el miedo que sentía sobre el corte que me harían, la sábana esa que dividía mi parte superior con la inferior, la cual, era una clara señal que del otro lado, estaba yo, toda abierta y expuesta. Esta cicatriz, es un claro recuerdo del sufrimiento terrible que tuve que pasar cuando me obligaban a levantarme y caminar, el recuerdo de mi esposo compadeciéndose de mi y alentándome  “Si vas a poder, tu puedes” y mis lágrimas cayendo al dar pequeños pasitos o el dolor inmenso que sentí cuando vinieron a ponerme la faja, el tener que verme la herida cocida y curarla a como de lugar sin morir de nervios antes o el tener que incorporarme y saber que tienes que poner todo de tu parte porque te espera un recién nacido que lo único que quiere es sentirte y su leche, ¿Qué sabrá el de estas cosas? Maricona ¿Yo? ¿Nosotras? imposible. Nadie puede decirnos que nuestros partos no fueron sagrados o mágicos.

PD: Y no me tomen a mal tampoco, no estoy apoyando la cesárea innecesaria, porque vamos, ya lo dije, nada como lo natural, pero dejémonos de sonseras y empecemos a respetar al resto.