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Mi cuerpo después de la lactancia.

Publicado por Nathalie | 11 November 2016

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El destete ya pasó. Ignacio logró acostumbrarse a dormirse sin una teta en la boca y yo logré acostumbrarme a calmarlo sin una teta en la mano. Fueron unas semanas de acostumbrarnos los dos a esto de estar sin la salvadora teta y aunque no es primera vez por la que paso por un destete, es otro hijo y se siente como nuevo.

El está tranquilo y feliz, por ahí que a veces me pregunta o tantea un poco la situación, “¿Teta?” y le respondo “Ya no hay, mi amor” y su respuesta es con un hermoso “Ya”. Atrás quedaron las noches en la que lo consolaba, reconfortaba, lo dormía y alimentaba con los super poderes de la teta. Hoy me veo a la espejo y por momentos no me hallo. Me veo desnuda y veo tetas flaquitas, chupadas y un tanto caídas. Las veo y no recuerdo lo que alguna vez fueron cuando no tenía hijos, tampoco las reconozco cuando yo me encontraba recién cesareada y estaban rebosantes de leche.

Hoy me toca acostumbrarme nuevamente a un cuerpo, que si bien es el mismo de siempre, es prácticamente nuevo para mi: Es un cuerpo sin un hijo dentro, un cuerpo que no esta recién parido, una cicatriz en mi vientre bajo que me recuerda que gracias a ella tengo dos maravillosos hijos, unas tetas llenas de leche y ahora un cuerpo sin producción de leche, por si fuera poco, tengo de vuelta conmigo un ciclo menstrual de nuevo (porque aunque no lo crean, después de más de 2 años, me ha venido la regla), con esa bendita panza que cuesta tanto bajar, con estrías que de tanto verlas ya las acepte con hidalguía. Hoy toca acostumbrarme a verme al espejo y sentir ese cuerpo mío nuevamente. La maternidad es una constante renuncia a muchas cosas (no sé si este mal o no al pensar esto) pero mi cuerpo fue una de esas. Creo que de cierta forma, hacemos una tacita renuncia a nuestro cuerpo desde que  salimos embarazadas y lo seguimos haciendo cuando empieza la lactancia. Me pasa y siento mucho, que estoy recuperando mi cuerpo, y no hablo del peso, si no de sentirlo mío y sólo mío nuevamente sin ningún cambio a la vista. Sólo mi cuerpo y yo.

¿Les ha pasado lo mismo? ¿Han sentido esa misma sensación al dejar la lactancia? ¿Lo sienten como el fin de una era?