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¿Debemos enseñar a nuestros hijos a defenderse?

Publicado por Nathalie | 14 March 2017

Bullying

Joaquin es un niño super noble y bondadoso, son dos cualidades de el, que si bien amo que las tenga, por otro lado, me preocupa mucho que lo sea tanto. Me preocupa estar preocupada (valga la redundancia) por esas dos hermosas cualidades. Supongo que es, porque creo que le van a traer muchas decepciones y no voy a poder hacer nada al respecto para evitarlas. Y es que cuando te conviertes en mamá, toca dejarlos experimentar sus propias vivencias así tu corazón se haga bolita en el camino.

El otro día estábamos en la piscina de la playa y se acerco muy emocionado a dos niños, al llegar de casualidad chapoteo y le cayo un poquito de agua en la cara al niño. El niño automáticamente respondió super agresivo y molesto tirándole agua en la cara. El otro niño lo vio y siguió lo mismo. Eran dos contra uno. Mi corazón se hizo bolita y les soy sincera, yo solo quería ahorcar a esos dos niños. Mi hijo volvió a mi triste diciéndome que ya no quería jugar con esos niños. La semana pasada, hubo otro incidente. Joaquin estaba en la playa con su bodyboard y cuando sale de una ola, no pudo evitar llevarse de encuentro a un niño (mayor que el) que estaba de espaldas hacia el mar. Joaquin se paró y le pidió perdón por haberlo golpeado, el niño en respuesta pateo el agua para mojarlo en la cara. De nuevo, sentí mucha cólera y ganas no me faltaban de querer tirarle un balde de agua encima. Y es que cuando eres mamá y ves que hacen algo en contra de tus hijos, es inevitable que lo primero que salga de ti, es ese instinto animal que todos tenemos, de proteger y defender a nuestra cría. Llegó el momento de aconsejar a mi hijo cómo actuar ante esas situaciones, es por eso, que quería recibir un poco de feedback respecto al tema, para asegurarme que estoy en el camino correcto y de paso, porque creo que es importante compartir con ustedes esta información.

Estoy segura que muchos papás entran en duda, al momento de aconsejar a sus hijos. ¿Debemos enseñar la ley del ojo por ojo, diente por diente? ¿Debemos mantenernos al margen y dejar que ellos solitos forjen su “personalidad” y aprendan a defenderse? Son muchas dudas, es por eso, que entrevisté a la psicóloga Giulia Barrios para que nos ayude un poco con este tema que resulta ser bien controversial y un poco complejo.

1. ¿Cómo hacer para que mi hijo aprenda a defenderse?

Depende mucho de la etapa de desarrollo en la que se encuentra el niño, sin embargo, lo principal y primordial es enseñarle a diferenciar entre lo que está bien y lo que está mal en su entorno. Es necesario hacerle notar que hacerles daño a los demás, ya sea con acciones, gestos o palabras, está mal. Luego de esto es importante enseñarle que tiene que acercarse siempre donde un adulto para comentárselo, ya sea con los padres, profesoras, tía, tío o hermano mayor para que le explique cómo manejarlo de mejor manera.

En ese caso, podemos aconsejarles diferentes estrategias:

1. Alejarse de este niño, evitar espacios en los que él esté interactuando o pedir la compañía de un adulto si tiene que lidiar con el agresor.

2. Ignorar los comentarios o acciones, en el caso de que sea repetitivo y constante, y retirarse del lugar donde se encuentre el agresor de manera calmada y con una postura derecha.

3. No darle importancia, ya que en la mayoría de las ocasiones, el niño agresor está buscando atención y en el caso de que se la otorguemos y note que está funcionando, continuará con esta conducta e incluso podrían hasta “agarrarlo de punto”.

Es importante que los padres muestren la apertura para que sus hijos tengan la confianza y seguridad de contarles lo ocurrido sin ser juzgados con comentarios como “tienes que defenderte”, “no te dejes”, “la próxima me avisas y hablo con su mamá”, “ese niño es un tonto”, etc., ni tampoco sobre exageremos la situación, ya que esto llevará a que se sientan ansiosos e inseguros de sí mismos y no sepan cómo actuar, llevándolos a que busquen aislarse o evitar el juego compartido. Recuerden que la manera en cómo reaccionemos los adultos, será imitado por los niños.

2. ¿Debería enseñarle a mi hijo a pegar a otro niño en el caso de que le peguen?

No considero que sea la mejor manera de afrontar las situaciones problemáticas, ya que solo dará el mensaje de que el otro niño está haciendo lo correcto y validará el mal comportamiento como el esperado. Es necesario enseñarle a los niños que la manera en como ellos se comportan, será la forma en como desean que los demás los traten. Por esto, no es lo más recomendable enseñarle a tu hijo a ser igual de agresivo que el otro.

3. ¿Cómo enseñarle a decir no?

En una oportunidad, uno de mis pacientes me comentó que un compañero suyo le había pedido toda su lonchera porque no le gustaba lo que le había enviado su mamá y ante la insistencia, accedió. Lo siguiente que ocurrió fue que este niño bondadoso se quedó sin comida (y con hambre) durante todo ese día. Le pregunté por qué había decidido dársela, y me respondió que si no lo hacía, se quedaría sin amigos por no compartir. Muchas veces sucede que los adultos solemos ser insistentes en que los niños tienen que compartir, sin embargo, olvidamos que cada persona tiene el derecho de decidir y negarse a los pedidos y mandatos de otros, siempre y cuando perjudiquen su tranquilidad.

Continuando con el ejemplo, opté por organizar al grupo para hacer la estrategia de “juego de roles”, en la cual proponía diferentes situaciones cotidianas y sociales para que los niños eligieran un personaje (el que solicitaba algo y el que debía tomar la decisión), de modo que encontraran diferentes respuestas para defenderse y decir no cuando era correspondiente.

Sugiero a los padres que hagan lo mismo en casa. Podrían organizarse entre todos los miembros de la familia para que, a partir de un evento sucedido durante el día, actúen y asuman sus personajes, de manera que el niño aprenda a obtener mayores estrategias y tipos de respuestas ante cada situación.

Además, es necesario enseñarle a los niños que deben mantener un tono de voz firme (no elevado) y conciso para decir no y mirar a los ojos a la otra persona, para que acompañe y de fuerza a las palabras.

Suele suceder que los niños no se quedan contentos con un “no” y pueden llegar a ser persistentes hasta el cansancio, buscando que el otro cambie de parecer. Ante esto, le aconsejo a mis pacientes que se mantengan constantes con su decisión y repitan el “no” cuantas veces sea necesario, haciéndoles entender que no está mal negarse ante ciertas situaciones que no consideran y en el caso de que el otro niño siga insistiendo, pueden retirarse del lugar y pedir la ayuda de un adulto para que intervenga.

Junto a esto también es necesario hacer hincapié en la diferencia entre un conocido, un compañero y un amigo, ya que los niños le dan mucha importancia a sus amistades en esas edades y se toman muy a pecho el rechazo y las amenazas que los demás puedan hacer para obtener lo que desean. El niño tiene que saber que si su amistad se basa en una lonchera, entonces no necesariamente es un verdadero amigo y siempre tendrá otros a los cuales acudir y conocer.

4. ¿Cómo puedo hacer que se defienda cuando se burlan de él?

Cuando las burlas son más palabras y menos acciones, es importante enseñarle al niño que existen distintas maneras de actuar, siempre dependiendo de la situación.

Podríamos sugerirles que respondan a estas burlas con frases como “no me gusta lo que me estás diciendo, deja de hacerlo”, “me molesta lo que me estás diciendo, yo no soy así o no tengo esto que dices” o “no es chistoso lo que dices”, en lugar de respuestas como “más tonto serás tú”, “si me sigues diciendo así te pego” o “tú eres más feo”, ya que estas últimas solo incrementarán la rabia de ambas partes y continuarán las molestias.

Por otro lado, también podríamos recomendarles que ignoren estos comentarios y continúen con lo que están haciendo, para que el agresor no reciba la atención que busca y se aleje o se detenga. Ante esta alternativa, es necesario enseñarles a los niños a saber manejar sus emociones, ya que las burlas generan molestia, rabia, tristeza, enfado, etc., lo que producirá que se dejen llevar por sus impulsos. Podríamos proponerles acciones como contar hasta 10 en su mente, respirar profundo, cantar su canción favorita en la mente, retirarse a tomar agua, entre otras.

Otra manera de sobrellevar las burlas es enseñándoles que lo que se les dice no está mal. Por ejemplo, si los niños fastidian a tu hijo por tener lentes, podrías explicarle que no tiene nada de malo, que tú los utilizas y que son una pieza importante para tu vida, de lo contrario no verías bien lo lindo que es tu hijo. También podrías relacionarlo con sus personajes favoritos o figuras que admiran, como por ejemplo, comentarle que Clark Kent también usa lentes y probablemente también se burlan de él pero no les hace caso.

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5. ¿Hasta qué punto debo intervenir si veo que están molestando, golpeando o hiriendo los sentimientos de mi hijo?

Esta es una pregunta muy importante, ya que muchas madres se acercan a comentarme que “ya resolvieron el problema”, “ya fueron al colegio a prohibirle al niño que deje de fastidiar a su hijo”, “ya hablé con la mamá de este niño para que no vuelva a fastidiar a nadie más” o incluso “ya le dijeron a su hijo que le responda con un apodo por tal característica peculiar del otro”; hasta he escuchado de madres muy amigas que han terminado destruyendo su amistad de años porque uno de sus hijos fastidia al otro, y los hijos ya se amistaron (porque los niños se pelean y se amistan en cuestión de segundos). Esto, como lo comenté anteriormente, solo llevará a que tu hijo valide la conducta inadecuada del otro o tome a sus padres como modelos (inadecuados).

Comprendo que como padres puedan sentir muchas emociones de impotencia, rabia, cólera, entre otras, por no poder ayudar a sus hijos de manera directa. Sin embargo, al intervenir directamente con los involucrados, estamos dándole el mensaje a nuestros hijos de que ellos mismos no pueden manejarlo,  lo cual en un futuro llevará al niño a creer que él solo no puede hacer nada y no podrá hacer frente a sus dificultades.

La intervención debería ser con sus hijos, no con los de otros, empoderándolos a que solucionen sus problemas por sí solos y fomentando la independencia y autonomía, ya que, lamentablemente, no siempre estaremos o estará un adulto cerca de los niños. Siempre respondo a esta pregunta con la frase “los problemas de los niños son de los niños, y los problemas de los adultos son de los adultos”.

Cabe resaltar que existen casos particulares en los que sí sugiero que los padres tomen cartas en el asunto y acudan a las autoridades del colegio, pero son pocos y aislados.

6. ¿Qué actitudes como padres debemos evitar en estos casos?

Es obligatorio darle la importancia que merecen los casos de molestias, burlas o abusos por parte de otros niños, sin embargo, considero que la actitud más pertinente y adecuada es primero, la de la calma y tranquilidad, recordando siempre que los adultos somos el principal modelo para los niños, y luego de enseñarles con paciencia y ternura las mejores alternativas para enfrentar estas acciones.

7. ¿Qué enseñanza debo darle al final del día respecto a esto?

Considero que la enseñanza primordial al final del día en estos casos es que siempre habrá personas que aparecerán en nuestras vidas y no siempre querrán hacernos el bien pero tenemos que saber cómo manejarlas y afrontarlas.

Como le comento a los padres que solicitan cambio de aula por tal niño que no se lleva bien con su hijo: el año pasado habrá sido él, pero el próximo será otro el que genere malestar. Por esto, soy de la idea de que tenemos que educar a los niños en la tolerancia y el respeto y sobretodo en aceptar las diferencias individuales y familiares de cada uno.

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8. ¿Existe algún taller al que puedo meterlo para mejorar ese aspecto de su vida? ¿Cuál? ¿En qué específicamente le ayudará?

Sí, existen los Talleres de Habilidades Sociales, que usualmente son grupales, en los cuales básicamente se acompaña y enseña al niño a desarrollar estas habilidades que, en su mayoría, son aprendidas, es decir, no nacen con el niño.

 

Ya saben, si te gustó dale like y comparte 🙂

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Sobre la psicóloga Giulia Barrios Oneto:

Licenciada en Psicología de la Universidad de Lima. Formada en psicoterapia cognitiva – conductual por el Instituto Peruano de Terapia Cognitiva Conductual (IPETEC). Orientada al área de la psicología clínica y educativa, con experiencia en evaluación psicológica y terapia emocional, tanto individual como grupal, para niños y adolescentes con habilidades diferentes y dificultades emocionales, así como en los talleres de Déficit de Atención e Hiperactividad y Habilidades Sociales. Experiencia en consejería psicológica y charlas para padres. Capacitada en la evaluación diagnóstica e intervención en el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) en la Fundación ADANA en Barcelona, España.

 Contacto:

Lic. Giulia Barrios Oneto

Teléfono: 940204923

Correo electrónico: giulia_barrios@hotmail.com

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